"Una sociedad que valora en 0,3% su cultura tiene mucho que pensar"

Enviado por diversiadigital en Mié, 09/11/2011 - 23:18

JAVIER LÓPEZ.

Roberto Torres (1962) lleva quince años al frente del Teatro Victoria de Santa Cruz de Tenerife, el único espacio en Canarias integrado en la Red  Nacional de Salas Alternativas, un lugar para la docencia, la creación y, sobre todo, para “dar aire, la posibilidad de que se pueda mover la obra de un creador para que coja fuerza ”.  A sus 49 años continúa en activo detrás y sobre el escenario,-en diciembre interpretará en Brasil Los Suecos, una coreografía de Daniel Abreu-, aunque afirma que ha de “aceptar su madurez física y admitir que me encuentro en otro momento como bailarín, diferente, que debe entrar en valor”.
 
- En menos de un mes se ha celebrado MasDanza, DanzaTAC y FAM. No es habitual tanto protagonismo de la danza en las Islas
- "Resulta contradictorio, en un momento de crisis y con la falta de apoyo a la Cultura, pero nunca hubo tanta actividad de danza en tan poco tiempo. Bueno sería dar a conocer las Islas como lugar de Cultura, por otros factores distintos al sol y el paisaje. Crear eventos atrae a otro tipo de turismo, aunque tengamos que vivir de parte de ese turismo de sol, playa, borrachera y desmadre. Las zonas turísticas son iguales en todas partes, es preciso diferenciarse.
No hay que olvidar que a este pueblo le ha costado creer que tiene capacidades. Lo de fuera siempre ha sido mejor. No creíamos que teníamos calidad para actuar en el exterior.
Ojalá permanezcan los tres festivales, aunque estarían mejor más distanciados en el tiempo, podrían tener más repercusión y no se correría el riesgo de saturar al público. Lo bueno de los festivales es que acercan la diversidad de la danza. La danza es muy rica, hay muchas, puedes identificarte con unas y no con otras. Los festivales permiten al público tener criterio en base a juicio y no por prejuicios."
 
- Pero, tanto despliegue para que las salas se queden vacías...
- "Es cierto. Y no se justifica  por falta de publicidad. Ahora, con Internet, si quiero ver algo, lo busco. La sociedad se ha acostumbrado a que se lo dé todo comido. Me preocupa que en un pueblo con información no tenga curiosidad por ver qué se programa.
Una parte del problema es que la sociedad no ha dado al arte y la cultura el poder que merecen. Sobre todo en una época de crisis, cuando hay necesidad de expresarse, en momentos de cambios tan grandes como el que vivimos. En este espacio, la cultura proporciona otras formas de contar lo que está pasando. En un momento así, el arte emerge.
Hemos estado muy dormidos, acomodados, con puro ocio, televisión, con el fútbol ocupando el lugar de lo importante, con un altísimo porcentaje de la sociedad viendo televisión basura, interesándose por la vida ajena, sin preocuparse por lo que están manteniendo. El único poder que tenemos es el de empezar a apagar esos lugares que no tienen sentido. Ante la crisis hay que hablar, expresarse, fomentar la cultura y la creatividad, que es una parte esencial de la vida, que se sublima en arte. En cambio, se apaga la expresión y se sublima el entretenimiento."
 
- ¿Habrá vida tras el recortazo?
- "Una sociedad que valora en 0,3% a su Cultura tiene mucho que reflexionar. Con el recortazo se puede generar un espacio de solidaridad, porque estamos en un momento difícil, pero también nos puede llevar a la rivalidad, que luchemos entre nosotros por unos recursos tan pequeños. 
No tengo coraje para defender que lo mío es más importante que un músico o cualquier festival. ¿Quién va a decidir las prioridades? ¿Los políticos? ¿Los mismos que defienden el Puerto de Granadilla y las grandes obras en tiempos de austeridad? Podemos vivir sin eso. Hay que cuidar lo que hay, reflexionar y fortalecer lo que ya existe, que no desaparezcan cosas irrecuperables. Un vacío cultural de un solo año sería gravísimo.
He luchado por un espacio que tiene 15 años, que mucho o poco ha aportado a la vida cultural de una ciudad. Lo único que me preocupa es si tengo que despedir a los pocos trabajadores con los que cuento, además de la repercusión en las empresas que nos prestan servicios.
Estoy asustado, no sé si puedo continuar. He dado un teatro a la ciudad y estoy en los límites de la cuerda floja todo el día. Tengo un sueldo de 600 euros mensuales teniendo un teatro. Creo que merezco poder seguir creyendo que esto merece la pena existir. 
Dudo que los funcionarios de la Cultura se pongan a trabajar para hacer rendir al máximo el poco presupuesto que han dejado. Es absurdo seguir gastando tantos salarios en la gestión de una mierda de dinero. Sus oficinas están muertas. El 65% menos es la muerte. No hay estrategias ni tiempo. No se puede dialogar. Se ha detonado la Caja de Pandora."
 
- Entonces, ¿sin subvenciones esto no es viable?
- "En el Teatro Victoria lo que recibe ayudas públicas es la programación. El espacio pedagógico no está subvencionado. Ofrece formación y espacios para la creación de forma gratuita, algo que deberían cubrir las administraciones.
Lo surrealista es que la ayuda mayor la aporta el Ministerio de Cultura, seguida del Gobierno regional y del Cabildo. El Ayuntamiento de Santa Cruz no aporta nada, cuando lo lógico sería que fuera la ciudad la que más valorara lo que el Teatro Victoria le aporta.
Ahora se pretende imponer que los artistas vayan a taquilla, pero se necesita tiempo para que la sociedad abandone la cultura de la gratuidad. Siempre he estado en contra de la gratuidad de la cultura pero sí a favor de la popularización. La cultura tiene que ser accesible pero no gratis. Pagar una entrada de cinco euros hace también que el público valore más lo que ve."
 
-¿Qué aporta la Red de Salas Alternativas?
- "El Teatro Victoria es el único de Canarias que pertenece a esta Red, que tiene un compromiso con los lenguajes alternativos, con el teatro y la danza contemporánea y deben estar al tanto de lo que está pasando en las artes y dar espacio a lo que habitualmente no se programa, a lo que está en riesgo de desaparecer si no se cuida. Es un escalón necesario para afianzar el arte.
Parten de la iniciativa privada. Muchas pertenecen a compañías de teatro o danza, surgen del propio gremio. 
Lo único que doy es aire, la posibilidad de que se pueda mover la obra de un creador para que coja fuerza, para que no genere vacíos ni pierda continuidad."
 
- ¿Cómo llegaste a la danza?
- "La danza me pertenecía desde siempre. Desde niño actuaba para mi imaginario. Ni como varón ni culturalmente se me permitía creer que podría ser bailarín o actor, por eso se mantuvo en mi interior, en mis sueños. Durante mi infancia y juventud, no había danza en Tenerife y no puedes dibujarte un futuro que no ves. Ver a Lindsay Kemp en el Teatro Guimerá, con 17 años, me abrió las puertas, descubrí que había algo, una forma de expresión con la que me identificaba.
En mi familia había muchas inquietudes artísticas que se habían sacrificado, pero en la casa sonaban violines, óperas, pianos... siempre hubo musicalidad. Creo que el relevo se va haciendo en la familia. Otros toman el testigo de lo que se sacrificó en otras generaciones para que salga lo que está.
Por las obligaciones con la familia, empecé a estudiar Veterinaria y participaba en grupos de teatro universitario. Hasta que me vi con un rabo de vaca en la mano y me pregunté qué estaba haciendo. Lo dejé y me fui a Barcelona a estudiar arte dramático. Ya en el teatro me decían que no me moviera tanto. Eso también me ayudó a clarificar que lo mío era la danza.
En Barcelona estuve 11 años, trabajando en diferentes compañías, en restaurantes, en producciones musicales, vendiendo corbatas en el metro, de traductor en festivales, como técnico de luz y sonido. Es muy difícil lograr vivir de una profesión como ésta. Con el tiempo generé recursos. Hoy, mi pilar de trabajo es la danza, el teatro, la coreografía y la docencia."

 

Isla 

Tenerife