
JAVIER LÓPEZ.
Los componentes de la compañía Abubukaka son conscientes de que esta profesión les da para sobrevivir y poco más. “Ni a los más grandes y consagrados”. Para ellos el teatro es una cuestión de vocación y divertimento. Con el anunciado recorte de los presupuestos regionales de Cultura “las compañías que viven de las subvenciones tendrán que hacer otra reflexión, concentrarse en crear productos que gusten al público.” Para ellos es también una mala noticia, con todo, consideran que “ si con 25 años de subvenciones los datos oficiales arrojan una media de 40 espectadores por sala, está claro que esa política es un fracaso, hay que cambiar el sistema”.
Desde que les rechazaron una primera subvención, se mueven por otros lugares, convocan a su público en locales pequeños, en bares, con alguna que otra incursión a teatros y salas grandes. Este fin de semana viajan a Madrid, actuarán en la Sala Plot Point. “Ya ni tenemos la ayuda para los gastos de traslado de CanariasCrea, así que dará pérdidas, seguro. Lo hacemos por pura promoción.”
En su circuito, “reunimos a unas 600 personas cada mes. Y viendo lo que se está pagando de caché, cuando lo pagan, nos sale mejor ir a taquilla, aunque suponga asumir más riesgos”.
Tontería pura y dura.
Abubukaka lo forman Carlos Pedrós, Diego Lupiañez, Víctor Hubara y Amanhuy Calayanes, cuatro licenciados en la Escuela de Actores de Canarias que, aseguran, “han puesto en pie decenas de espectáculos de dudosa calidad artística con títulos sin sentido aderezados con sátira, crítica social, música en directo y volteretas”. Se reafirman, “hacemos teatro absurdo, surrealismo. Tontería pura y dura”.
Aunque se ríen de todo, “también somos reflexivos, sin grandes pretensiones. El artista debe posicionarse en los temas de actualidad. Somos primero personas. Aprovechamos el escenario para generar debates, reflejándolos desde el humor. Ni queremos ni podemos complacer a todo el mundo. Lo nuestro no es humor blanco.”
Se estrenaron con La peluca saltarina, en 2006. Y desde entonces han delirado en numerosos espectáculos que crean a base de improvisación, partiendo de noticias de actualidad, “con mucho juego y conexión entre todos”. Así, se les puede ver escenificando un realitiy show que entrevista a España, enferma de crisis; personificando un piso de Erasmus, un auditorio al que le han subido en exceso el precio de las entradas, a la gaviota del PP... a lo que se les ocurre después de leer la prensa. “Hay jóvenes que aseguran que leen la prensa antes de ir a nuestros espectáculos”.
A través de las redes sociales y con mucha disciplina, estrenan un montaje cada mes en el lagunero Café Siete, han atraído a muchos seguidores que hasta se organizan en club de fans.
Concursos y talleres.
En su trayectoria han ganado tres concursos, “aunque ninguno de teatro”: La canción de la risa, del Carnaval de Tenerife; el Face Festival que organizó la candidatura de LPGC 2016; y el de clown de Valsequillo, “sin ser clowns”.
En la actualidad imparten un taller en Tenerife II, con reclusos de la UTE. Una actividad que surgió por casualidad, a propuesta de una espectadora que resultó ser trabajadora del centro penintenciario, y que les ha servido para “superar prejuicios y quitar etiquetas.” Comenzaron con una actuación y, a petición de los usuarios, volvieron para impartir un curso de iniciación al juego teatral, que culminará con un pequeño montaje protagonizado por los alumnos.
El 11 del 11 del 11 actuarán en el Auditorio de Tacoronte.




